La procesionaria es una oruga que se instala en los pinos en esta época del año, como consecuencia de las altas temperaturas registradas durante el invierno. Su plaga puede poner en riesgo la salud humana y que para los perros puede ser mortal. Por eso, el Ayuntamiento de Alhendín ha puesto en marcha un plan de control que se ha extendido por todo el municipio.
Según ha explicado el concejal de Medio Ambiente, Cristian García, “entendemos que esta tarea no debemos de pasarla por alto, pues es importante no solo para el bienestar de nuestros vecinos, sino para la salud de sus mascotas”.
La empresa encargada de hacerlo es Sanisur. José Francisco Del Carpio, encargado de las tareas, explica que “se está llevando a cabo una desinfección de nidos, cortando y quemando los ramajes que contienen los mismos, e inyectando un insecticida que impida un nuevo brote”.
El edil pide precaución a los vecinos, pues el cuerpo de la oruga está recubierto de pelos que, al entrar en contacto con la piel, inoculan una especie de veneno y liberan unas toxinas que provocan una reacción alérgica. En el caso de los perros, si olisquean o lamen a una de estas orugas hay que llevarle urgentemente al veterinario porque podría acarrarle la muerte.
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